Los estándares técnicos no están listos. Las empresas no tienen guías claras. Las herramientas de IA van más rápido que cualquier burócrata de Bruselas. Así que han pisado el freno.
Pero hay una fecha que casi nadie está leyendo: 2 de noviembre de 2026.
¿Quieres saber de verdad como está la ley respecto a la IA?
Hoy nos ponemos serios, para ayudarte a entender bien que está pasando.
Yo te lo cuento “para tontos”.
El 25 de marzo el Parlamento Europeo votó, por 569 votos a favor y solo 45 en contra, retrasar la parte dura del AI Act. La noticia pasó en dos días y casi nadie se paró a leer lo importante.
Vamos por partes.
Qué se retrasa.
Los llamados sistemas de IA “de alto riesgo”. Educación, empleo, justicia, control de fronteras, infraestructuras críticas. Todo eso no entra en vigor hasta diciembre de 2027. La parte que cae bajo legislación sectorial (cosas como dispositivos médicos), hasta agosto de 2028. Fuente (aquí)
Qué NO se retrasa.
Y aquí es donde la gente se está confundiendo.
El 2 de noviembre de 2026 entra en vigor la obligación de etiquetar el contenido generado con IA. Audio, imagen, vídeo, texto. Esa fecha no se mueve. Llega en siete meses.
La trampa está en que mucha gente está leyendo “tengo que etiquetar todo lo que toca la IA”. Y no es así. Déjame separarlo para que quede claro.
Lo que sí tienes que etiquetar.
Un anuncio donde aparezca una persona real recreada con IA. Doble digital de tu talent, un actor “rejuvenecido” con IA, un portavoz hablando en otro idioma con voz sintética clonada. Eso es deepfake y va con aviso al público.
Una voz de una persona identificable generada con IA. Misma regla.
Una escena que imite un acontecimiento real (una supuesta noticia, un discurso). Etiqueta.
Lo que no necesita etiqueta (o basta con una cartela mínima).
Una pieza creativa donde se ve de lejos que es ficción. Un gato que habla, un mundo fantástico, una recreación onírica. Eso es obra artística, y la ley permite divulgarlo “de una manera que no rompa el disfrute de la obra”. Una cartela pequeña en créditos y para adelante.
Retoques técnicos con IA. Limpieza de planos, borrado de cables, upscaling, color asistido. Eso es postpo de toda la vida con herramientas nuevas. No es generación de contenido sintético.
Versiones del mismo spot dobladas a varios idiomas con lip-sync IA, siempre que el público sepa que es un ajuste de doblaje.
Y la línea roja.
Las apps “nudifier” (las que generan imágenes sexuales de personas reales sin consentimiento) quedan prohibidas. No etiquetadas. Prohibidas directamente. Bien hecho por Bruselas en ese punto.
Entre medias de todo esto está el 95% del trabajo de una productora que usa IA. Y es donde se juega el partido.
Lo importante.
Europa te está regalando tiempo. Poco, pero real. Dieciocho meses para que las marcas que ya usan IA aprendan a diferenciar qué de su contenido lleva aviso y qué no, antes de que la obligación aterrice de golpe.
En Glassy estamos con la ley encima de la mesa. La leemos, la seguimos, la cruzamos con nuestros proyectos y estamos ayudando a nuestros clientes a prepararse para noviembre de 2026 sin sustos.
Porque la diferencia entre un deepfake y una postpo asistida la marca una productora que esté realmente al día, o te la marca un abogado caro después.
Planea cuanto antes tu contenido para este año, haz números y ponte las pilas.
Si no tienes claras las dos casillas, escríbenos y te ayudamos.
Mientras tanto, yo te lo voy contando por aquí.
Make it real.




